Del Revés y Del Revés 2: Un viaje emocional hacia nuestro propósito

Del Revés y Del Revés 2: Un viaje emocional hacia nuestro propósito

Sabes, el otro día estaba viendo Del Revés (sí, la de Pixar, la de las emociones en la cabeza de la niña), y me quedé pensando en lo increíblemente bien que refleja lo que pasa dentro de todos nosotros. Es una película que, aunque parece hecha para niños, tiene tanto que decirnos a los adultos, especialmente cuando andamos buscando nuestro propósito, tratando de encontrar ese camino que a veces parece tan borroso. ¿Te pasa a veces?

«El propósito de vida no se encuentra de golpe, se construye paso a paso, con cada emoción que nos atraviesa.»

Las emociones no son tus enemigas

¿Te acuerdas de Riley, la niña de la película? En su cabeza, están Alegría, Tristeza, Furia, Miedo y Desagrado, como un equipo que intenta llevar las riendas de su vida. Al principio, parece que Alegría quiere tener el control de todo, empujando a Tristeza a un rincón, como si no sirviera para nada. Y claro, ¿quién quiere sentirse triste, no? Pero poco a poco, te das cuenta de que no podemos vivir solo con Alegría al volante.

Y es que, en la vida real, pasa lo mismo. Muchas veces tratamos de ignorar las emociones que no nos gustan, como la tristeza o el miedo. Pero lo que Del Revés nos enseña –y aquí viene la parte importante– es que todas nuestras emociones tienen un propósito. La Tristeza, aunque a veces duele, nos ayuda a procesar las cosas que se terminan, las pérdidas, los cambios. Sin ella, no podríamos cerrar capítulos, y mucho menos empezar nuevos.

Cuando la vida cambia, tú también cambias

En la segunda película, Del Revés 2, Riley ya no es una niña, está creciendo, como tú y como yo. Y claro, con la adolescencia vienen nuevas emociones. ¿Te suena familiar? La vida te va poniendo a prueba y esas «islas» que formaban parte de tu personalidad –como la familia, los amigos, los hobbies– pueden cambiar, colapsar incluso, cuando la vida se pone patas arriba.

Lo que me encanta de esta secuela es cómo refleja ese caos que todos sentimos cuando tratamos de encontrar nuestro camino. De repente, las cosas que antes parecían seguras ya no lo son tanto, y nuevas preguntas aparecen: «¿Quién soy realmente? ¿Hacia dónde quiero ir?». Riley también está en esa búsqueda, y no hay respuestas fáciles. Pero lo que la película te deja claro es que, aunque tu sistema emocional se complique con el tiempo, eso es parte del viaje.

El propósito no es un destino, es un proceso

Y aquí viene lo más bonito. Del Revés y Del Revés 2 nos dicen algo que muchas veces olvidamos: el propósito de vida no es algo que encuentras y listo, como un tesoro al final del mapa. Es más bien algo que vas construyendo, paso a paso, integrando todo lo que sientes a lo largo del camino. Alegría, Tristeza, Miedo, Desagrado y Furia están ahí para guiarte, no para hacerte la vida más difícil.

«Aceptar tus momentos de duda y desmoronamiento es el primer paso para reconstruirte y seguir adelante.»

A veces, para encontrar tu propósito, necesitas sentirte perdido, necesitas esos momentos de duda y confusión. Como Riley, puede que tengas que reconstruir algunas de tus «islas», dejar atrás cosas que ya no te representan, para hacer espacio a lo nuevo. Y eso está bien. Eso es parte de la vida.

Todo está conectado

Algo que me hizo clic después de ver estas películas es que nuestro sistema emocional está todo el tiempo mandándonos señales, indicándonos hacia dónde ir. Alegría nos impulsa hacia lo que nos hace felices, pero Tristeza nos recuerda que es normal sentirnos mal de vez en cuando, que está bien llorar lo que se fue. Incluso el Miedo y la Furia tienen su papel: te protegen y te ayudan a defender lo que es importante para ti.

Lo que quiero decir es que el equilibrio no es estar feliz todo el tiempo, ni tener todas las respuestas. Es más bien aprender a escuchar todas tus emociones, sin juzgarlas, porque cada una tiene algo valioso que decirte. Y cuando lo haces, cuando realmente prestas atención a lo que sientes, empiezas a ver más claro hacia dónde debes ir.

¿Qué podemos aprender de Riley?

Al final, lo que Riley nos enseña es que, para encontrar tu camino, necesitas ser honesto contigo mismo. Aceptar que no siempre sabrás qué hacer, que habrá momentos en los que te sentirás como si todo se estuviera desmoronando. Pero, ¿sabes qué? Está bien. Es en esos momentos cuando creces, cuando te reconstruyes, cuando te acercas un poquito más a ese propósito que andas buscando.

«A veces, todo lo que necesitas es un poco de Alegría, un toque de Tristeza y la valentía de seguir buscando tu camino.»

Así que, si alguna vez sientes que las cosas no están funcionando como esperabas, piensa en Riley y en todo lo que pasó en su cabeza. No estás solo en esto. Todos estamos en el mismo barco, tratando de entender nuestras emociones y encontrar nuestro camino. Y, como en la película, a veces todo lo que necesitas es un poco de Alegría, un toque de Tristeza, y la certeza de que el propósito de vida no es algo que se encuentra de golpe, sino algo que se construye, día a día.

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